ME PESA HASTA EL VACÍO


Me pesa hasta el vacío,
el vacío acumulado en la deriva,
en la cómoda sombra de lo dado,          
necesito una infusión de mí,
de mi mente, de mi sangre,
y de la ausencia de mi misma,
de mi cuerpo andante y vacío,
de mi yo abandonado.
La costumbre me ha ahogado,
me arrastra entre la inercia de la asfixia,
¿Dónde es que te ocultas?...



BRUMA


Te llevo recuerdo mío
entre mis manos, entre mi pecho, entre mi llanto;
Las colinas vacías se asoman
y el cielo ha oscurecido.
Con el rayo que atraviesa las nubes
puedo ver la silueta del paisaje,
entre todos estos tonos negros y grises
que decaen ante el brillo de la pequeña luz del cielo.
Esto es mío, este es mi final,
este es el mar y mi destino.
Aún supuran los vapores del día terminado,
el frío apacigua el oleaje
y absolutamente todo cambia.
¿Quién estará después de todo aquí en este final que puedo ver?
¿Quién estará aquí conmigo?
Esto ha terminado,
mi final yace frente a mis ojos,
ya no existe nada que yo pueda tocar,
 ame imaginar, ame respirar,
ame la luz del día, ame aquellas risas,
ame las manos que estreche y todo mi pasado.
Que pronto ha marchado todo,
que pronto se terminan mis latidos,
y el último sonido que me sume
en mis temores más vitales.